Obrerol nació y creció gracias a su dedicación al vestuario profesional destinado a la industria. Con su marca Monza, hoy en día la firma atiende además al sector de los servicios con énfasis en hostelería, hotelería, seguridad y limpieza. Finalmente, abastece también al colectivo de la sanidad, que ha sido el último en incorporarse a su producción.
Según Alejandro Sierra, director comercial de la firma, las empresas que en mayor medida dan importancia a su imagen corporativa pertenecen al sector de los servicios, ya que su personal trabaja cara al público, circunstancia que aprovechan las firmas para reforzar su imagen de marca. “En el sector de la limpieza está en auge diferenciarse de la competencia, ya que muchas veces ésta es la única forma de saber que firma está realizando un servicio”, nos expone.
Respecto a qué proporción del volumen total de ventas corresponde a las prendas personalizadas, Alejandro Sierra nos comenta que “actualmente este servicio está en alza. A nosotros las propuestas de personalización de modelos nos llegan a través de nuestros distribuidores y, actualmente, este tipo de demanda corresponde al 20% de nuestra producción. Lo solicitan los sectores más diversos ya que la personalización, como herramienta de marketing, interesa a todas las empresas”. Para desarrollar nuevos productos y estudiar propuestas de personalización, Obrerol dispone de un departamento de I+D.
Respecto al método que siguen para llevar a cabo los encargos especiales destinados a una sola empresa, el director nos informa de que “cuando llega a nuestro departamento de planificación de ventas la petición, por parte de alguno de nuestros distribuidores, de cotizar un uniforme hecho a la medida para alguno de sus clientes, lo primero que hacemos es realizar un análisis de los cambios que requiere sobre nuestras prendas en catálogo o, en el caso de una prenda diferenciada, estudiamos los costes de un patronaje nuevo, en cuyo caso el proyecto se transfiere al departamento de I+D que se encarga de desarrollar un estudio detallado en el que se muestran los cambios realizados, el tejido a utilizar y toda aquella información que resulta relevante para el cliente”.
En cuanto a las diferentes demandas en el campo de la personalización, según nos informa el director comercial, van desde únicamente la incorporación del logotipo en el uniforme hasta el diseño de un modelo exclusivo. Actualmente, Monza de Obrerol dispone de más de dos mil referencias en catálogo por lo que a muchos clientes les resulta sencillo conformar su identidad corporativa combinando diferentes prendas. Sin embargo, la firma está abierta a personalizar sus modelos hasta hacerlos coincidir con la imagen determinada por el cliente.
Sobre la evolución de la identidad corporativa en los últimos cinco años, Alejandro Sierra opina que “cada vez es más importante la diferenciación. Se crean constantemente herramientas que ayudan a reforzar la imagen de marca y que sirven como motor publicitario”.
Reforzar la idea de equipo y de pertenencia.
A nuestra pregunta de si la imagen corporativa preocupa también a las empresas cuyo personal no trabaja cara al público, el director sostiene que “actualmente, la imagen corporativa se utiliza incluso para afianzar los equipos de trabajo. El uniforme no sólo sirve para reforzar la imagen de empresa frente a los clientes externos, sino que se extrapola a su plantilla que es sin duda el cliente interno de cualquier compañía. Es mucho más fácil que un trabajador se sienta parte de una firma si viste igual que sus compañeros. Sin lugar a dudas, el uniforme refuerza la idea de grupo. Por otro lado, muchas empresas utilizan el vestuario de trabajo para diferenciar los distintos departamentos o áreas, jugando con los colores o con alguna variante que sirva como característica identificativa de cada sección”.
Sobre los cambios que piden más a menudo los clientes, Alejandro Sierra nos informa de que habitualmente suelen estar encaminados a armonizar sus colores de empresa con el uniforme. Con relación al tiempo que tarda Obrerol en servir un pedido personalizado, la respuesta es que entre cuarenta y cuarenta y cinco días.
A continuación, el director comercial nos manifiesta que las empresas saben muy bien lo que quieren en lo concerniente a su imagen. “El factor más importante a la hora de encargar vestuario profesional personalizado es poder combinarlo con los colores corporativos. Respetando esta característica, muchas empresas se dejan asesorar en otros elementos como el patronaje o la calidad de los tejidos.
Finalmente, Alejandro Sierra nos da su opinión respecto a la futura evolución de la imagen corporativa: “Acabará implantándose en todas las empresas. Se está viendo que este doble uso de la uniformidad funciona y que cada día son más las firmas que visten a sus empleados con la idea de afianzar su imagen de marca tanto fuera como dentro de la propia compañía”.
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