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Fruit of the Loom. Una marca reconocida mundialmente por su buen hacer.
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Esta firma fabrica y comercializa productos textiles desde hace más de un siglo y medio. Robert y Benjamín Knight fundaron la empresa como B.B & R Knight Corporation en 1815, pero fue en 1856 cuando adoptó el nombre de Fruit of the Loom, registrado en EE.UU. como marca comercial en 1871 con el número 418.
Actualmente, la sede de Fruit of the Loom en el ámbito mundial está situada en Bowling Green, Kentucky, EE.UU.; mientras que la central europea se encuentra en Telford, Shropshire, en el Reino Unido.
Desde su fundación, el crecimiento de la empresa no ha conocido límites. El hecho es que se ha convertido en uno de los fabricantes textiles con mayor presencia en todo el mundo, con prendas tanto para el mayor como para el detal, comercializadas con las marcas Fruit of the Loom y Screen Stars. En realidad la firma es, desde 1980, la número uno en Europa dentro del mercado de la ropa casual, y cuenta con almacenes de distribución en España, Alemania y el Reino Unido.
Alison Woodvine, responsable de la marca en Europa, nos expone la forma de operar de la compañía: “Los productos de Fruit of the Loom se comercializan en prácticamente todos los países del mundo, entre los que se encuentran treinta y cinco de Europa. La actuación de la empresa cambia de acuerdo a las circunstancias de cada mercado. En unas oportunidades la venta es directa desde la firma, en otras se trabaja por medio de representantes propios, así como a través de agentes comerciales. Otra modalidad es mediante contratos con redes de distribuidores autorizados, que especialmente se encuentran entre los de prendas multimarca”.
Fruit of the Loom ofrece una extensa colección de prendas de imagen y promocionales de excelente calidad que cuentan con una inmejorable relación calidad-precio. Sus líneas de producto van desde camisetas, sudaderas, polos, chaquetas de deporte y camisas de trabajo, hasta microfelpas polares, felpas polares de exterior y chaquetas de nylon; con opciones para señora, caballero y niño, y en tallas que van desde uno o dos años hasta la XXXL, para contornos de pecho de 132 cm.
Adaptación perfecta a una imagen corporativa
Alison Woodvine nos esboza a continuación el perfil de sus clientes: “El mayor volumen de ventas de la empresa corresponde a los productos que se personalizan con el logotipo o el anagrama de una firma. Los compradores son los proveedores de ropa laboral que destinan las prendas a un tipo de uniformidad elegante e informal al mismo tiempo. Otros clientes son los serigrafistas y bordadores que proveen a agencias promocionales, minoristas y consumidores finales. Los usos son diversos, desde transmitir la imagen corporativa de una empresa hasta formar parte de su campaña publicitaria. En cuanto a los minoristas, suelen ser tiendas para el turismo o boutiques con marca propia”.
Los productos de Fruit of the Loom se utilizan en empresas de todos los tamaños, para fines promocionales o como ropa laboral. Sin embargo, el objetivo de la empresa está en los grandes volúmenes del mercado. Su colección de prendas casuales, también conocida como activewear, ofrece muchas alternativas para configurar imagen. Actualmente dispone de sesenta y ocho diferentes modelos en una gran variedad de colores y tallas. Las prendas de esta marca se diseñan de manera que puedan personalizarse con un resultado altamente estético. Sus tejidos se fabrican con el criterio de ofrecer buena apariencia, comodidad, durabilidad y también excelente resultado en el momento del marcaje sea cual sea la técnica aplicada, serigrafía, bordado, etc. También se trata de tejidos antipeeling, con una superficie de calidad excepcional, suave y firme, un lienzo perfecto para dibujar un logotipo o un mensaje promocional.
Respecto a cuáles son los valores añadidos de Fruit of the Loom, la responsable de marca nos indica que “cada prenda pasa por un riguroso control de calidad realizado por técnicos textiles en el laboratorio de la firma que cuenta con la tecnología más avanzada. Se trata de superar una batería de pruebas para garantizar que los productos se adecuan a su uso y cumplen con las expectativas de los clientes. Nuestras prendas se confeccionan en fábricas integradas verticalmente a la empresa, por lo que se puede garantizar a los clientes que los artículos que están adquiriendo tienen continuidad, es decir que, en caso de solicitar pedidos posteriormente, reunirán idénticas características”.
A continuación, le pedimos a Alison Woodvine que nos facilite algunas cifras de producción: “Se fabrican el total de un millón seiscientas mil camisetas cada semana mientras que se mantienen más de treinta millones de prendas en stock. Debemos estar provistos de suficientes reservas y más teniendo en cuenta que muchos de nuestros distribuidores autorizados ofrecen el servicio de entrega de pedidos en 24 horas”. Respecto a la imagen de Fruit of the Loom a nivel mundial, afirma que “la marca cuenta con un alto grado de reconocimiento, es sinónimo de excelente calidad y de confort. Se considera una ropa atractiva que no pasa de moda, ideal para la gente activa y con una excelente relación calidad-precio”.
Evolución de la marca en nuestro país
En cuanto al desarrollo de la marca en España, Alison Woodvine nos comenta, “Fruit of the Loom comenzó a comercializar sus productos en el mercado español en 1980 y, en 1989, abrió el centro de distribución de Valls _uno de los tres centros que la compañía tiene en Europa_. Animada por la creciente demanda que tienen sus productos en nuestro país, la empresa ha puesto en marcha una estrategia de marketing y una campaña de publicidad que han sido muy bien recibidas por los distribuidores. Además, también hemos participado en Expo Reclam con excelentes resultados. Lo cierto es que España representa uno de los mayores mercados de Europa para la firma”.
Sobre la manera de operar de Fruits of the Loom concretamente en nuestro país, Alison Woodvine nos informa de que la empresa cuenta con dos profesionales que supervisan el total de las operaciones, Heribert Fonts, director de ventas, y Carlos Codina, director de cuentas clave. Ambos responsables tienen el respaldo de un equipo de trabajo con gran dedicación. El almacén que surte las prendas es el centro de distribución de Valls, donde también se encuentran las oficinas. Desde allí, los productos se reparten a diecisiete distribuidores españoles y a tres portugueses.
Finalmente, con relación a los objetivos a corto y medio plazo de Fruit of the Loom, Alison Woodvine nos adelanta que “vamos a seguir desarrollando la gama de productos para cubrir las necesidades actuales y futuras de nuestros clientes. En este sentido, estudiamos el mercado de manera continuada para detectar las áreas de negocio que precisan nuevas prendas que cuenten con el valor añadido de responder a una imagen corporativa o sean aptas para fines promocionales”.
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