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Confex. Buen producto y una oferta sin precedentes
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Las cifras hablan por sí mismas. Confex fabrica de 1.200 a 1.500 prendas diarias y tiene como clientes a importantes firmas que sobresalen por cuidar su imagen, como Vueling, Seth Hoteles, Cadena Catalonia, FG Hoteles, Rafael Hoteles, Roc Blanc Hotels, Acciona, Balearia o Islas Airways.
El vestuario para hostelería es el que genera mayores ventas a la empresa, por lo que las alternativas que ofrece en cada una de sus gamas son innumerables.
Julià Fenoll, gerente de la firma, nos habla de la evolución que se ha operado en el sector de vestuario profesional en estos últimos años: “El factor determinante ha sido la entrada masiva de la mujer en el mundo laboral. Su presencia ha impulsado que los diseños se actualizaran y que la moda se tuviera en cuenta, con el resultado de muchas más alternativas en cuanto a modelos, más color y mayor sofisticación y fantasía”.
Las pautas que marca la demanda
Según nos informa el departamento de ventas de la firma, en cocina los colores con mayor demanda siguen siendo el blanco y el negro, si bien en algunas oportunidades se añaden pequeños detalles de color para sobresalir en el entrono ya que las cocinas acostumbran a ser blancas. También las chaquetas más vendidas son las clásicas con botones de chupete. En cuanto a pantalones, sobresalen los negros y los de cuadros. Sin embargo, Confex fabrica prendas en una amplia gama de colores y también en tejidos estampados. Pero, nos comenta, se inclinan más a la fantasía los restaurantes con cocina a la vista y las empresas de catering. Y una tendencia que está ganando adeptos es la de coordinar el pantalón con el gorro a través del color.
En lo que hace referencia al servicio de sala, últimamente prevalecen la elegancia y la sobriedad, mientras que las tonalidades son oscuras, negro, gris o chocolate, el color de moda que se está imponiendo. Por otra parte, el chaleco y la camisa se mantienen pero ganan terreno las camisas cuello mao. Julià Fenoll nos comenta: “Antes el vestuario de sala o de servicio era, por decirlo de algún modo, más turístico; ahora interesa darle clase, categoría. En algunos casos, rompemos los tonos oscuros con detalles de color. Justamente acabamos de realizar unos conjuntos negros con toques en lila”.
Es importante mencionar que Confex fue una de las primeras empresas en introducir en su oferta la camisa con el cuello mao, se trataba del modelo Pequín, al que años más tarde se sumó el modelo Bali.
Sobre la uniformidad para el servicio de habitación, lo más destacable es, según ventas, que la bata que se acompañaba por el delantal ha caído en desuso. En estos momentos se imponen el blusón y el pantalón. Dentro de los modelos que nos muestran, atraen especialmente nuestra atención algunos diseños entallados que tienen realmente la apariencia de chaquetas. También hay modelos de pantalón con la raya cosida que aporta elegancia.
Si nos centramos en recepción, hay que mencionar que la especialidad de Confex en sus inicios fue la sastrería por lo que puede afirmarse que, en este renglón, su buen hacer marca diferencias.
En el vestuario para recepción, la demanda se centra en chaquetas forradas y entreteladas y en pantalones de calidad y buena apariencia. Sin embargo, la firma también tiene una gama de prendas sin forro, con buena caída, que se pueden lavar en lavadora.
Una gran capacidad de gestión que redunda en buen servicio
Aunque Confex tiene en catálogo incontables alternativas, la personalización se impone en el vestuario para hostelería. A veces se trata de realizar cambios en el color o en los diseños de las prendas que propone la firma, y en otras ocasiones se crea un modelo en exclusiva para un cliente. El departamento de diseño de la empresa desarrolla propuestas acordes con la imagen corporativa de cada empresa. “A veces incluso el cliente nos muestra una prenda que ha adquirido en una boutique y nosotros se la realizamos con exactitud”, apunta Julià Fenoll.
Pero, sin lugar a dudas, lo que más sorprende de Confex son los plazos de entrega. El pedido de prendas personalizadas se sirve a los tres o cuatro días de su formulación en cualquier punto del país. Como nos indica el gerente: “Damos servicios a grandes empresas como navieras y cadenas hoteleras por lo que el vestuario tiene que llegar a muchas partes. Aunque se trate de reponer una sola prenda, realizamos el envío sin costes a su destino. Sucede a menudo con algunas firmas de moda que se han pasado al vestuario laboral que, tras realizar la primera entrega, tienen problemas para dar una continuidad en el servicio. Entregar las reposiciones con rapidez es imprescindible en este sector. Si una empresa ha incorporado nuevo personal no puede permitirse esperar los uniformes días y más días, los necesita de inmediato”.
Respecto a cuáles son actualmente las exigencias de los clientes, el gerente observa: “Calidad, servicio y precio, por este orden. Luego, una de las características de nuestro mercado es que el profesional se fija en el diseño y le gusta variar. Sea por convenios colectivos o porque quieren cambiar de look, las empresas estrenan uniformidad más por razones estéticas que por necesidad”.
Finalmente, sobre cómo ve el futuro a corto plazo para el vestuario de hostelería, Julià Fenoll opina: “La tendencia hacia la sobriedad se mantendrá en todos los establecimientos de categoría por unos cuantos años; mientras que la exigencia de calidad será media-alta. En pocas palabras, se exigirá un vestuario para llevar dignamente”.
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