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Tomás Bodero. Manos en la hostelería: cuestión de protección e imagen
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En la hostelería, el control de los riesgos es fundamental, ya que los mismos pueden afectar directa o indirectamente a los clientes del establecimiento. Las empresas del sector, sensibilizadas con la Prevención de Riesgos Laborales, invierten en la formación de sus trabajadores, hecho que redunda en un servicio de mayor calidad y en una reducción de los costes empresariales (económicos, de imagen, de satisfacción, etc.). Las manos, nuestra principal herramienta de trabajo, deben ser objeto de atención preferente por los riesgos que afrontan en la actividad.
Las exigencias del sector son la protección, sin olvidar la imagen. Nada más contraproducente para la buena imagen de una empresa que unos trabajadores con las manos deterioradas, especialmente si dichos trabajadores son los que tratan directamente con los clientes (camareros, personal del servicio de comedores, etc.). Además, la salud de las manos es fundamental para la calidad de vida de los trabajadores y para evitar la propagación de una indeseable contaminación cruzada debido a la manipulación de los alimentos.
Actividad multi-riesgo
Sin hacer un examen exhaustivo de los riesgos, recordaremos algunos de los peligros más frecuentes de la hostelería-restauración.
·Maquinaria
El uso de maquinaria industrial es una fuente constante de accidentes, causados en la mayoría de los casos por la falta de dispositivos de protección en los equipos, las distracciones y la utilización de los mismos sin observar las instrucciones de los fabricantes.
Los principales riesgos generados por las máquinas son los cortes, atrapamientos, amputaciones, quemaduras y heridas causadas por proyecciones de fragmentos de materiales.
Manipular sin el debido cuidado y la protección idónea los aparatos de corte puede ser causa de lesiones importantes. Los responsables de estas lesiones forman una extensa lista: cuchillos, picadoras, batidoras, máquinas de alimentación manual, utensilios de corte para el lavado en fregaderos, lavavajillas y utensilios de corte en mal estado, latas, envases en general, vidrio con bordes cortantes, etc.
·Riesgos térmicos
Un peligro consustancial a la actividad son las quemaduras por el contacto con objetos, líquidos o gases calientes. Las posibles causas debemos buscarlas en recipientes de cocina (perolas), freidoras, hornos, fogones, vajilla de hornos, fuegos, vapores, etc.
·Agentes químicos y biológicos
Los agentes químicos pueden causar daños al entrar en contacto con la piel. Para evitarlos, los trabajadores deben conocer y utilizar bien los productos con los que trabajan, además de usar los equipos de protección individual idóneos (guantes, mascarillas, delantales, gafas protectoras, etc.)
Los principales agentes biológicos son los microbios, virus y parásitos.
La protección ante los mismos pasa por mantener unas buenas condiciones higiénicas en los establecimientos, emplear los equipos de protección adecuados, proteger bien las heridas y velar por una correcta higiene del personal.
Dermatitis y onicomicosis
Son dos afecciones de graves consecuencias para los trabajadores de la hostelería-restauración, que aparecen como consecuencia del descuido en la higiene de las manos. No son inmediatas, sino el resultado de una exposición mantenida en el tiempo.
La dermatitis no es una cuestión menor. Más de la mitad del tiempo perdido por enfermedades profesionales tiene como causa esta dolencia, un problema para las empresas y, sin duda, para el sujeto paciente.
Su aspecto y sus consecuencias son desagradables. Muchos casos supondrán incapacidad laboral, y si el tratamiento no es rápido e intensivo pueden desarrollarse problemas más serios a largo plazo.
La onicomicosis (hongos en las uñas) constituye un problema de salud que afecta a un elevado porcentaje de trabajadores del sector, pero que, no siempre estaría suscitando la suficiente preocupación empresarial, circunstancia que es harto paradójica, además de inadmisible.
En el decálogo de las manos sanas, uno de los mandatos fundamentales será combatir la onicomicosis, o infección de las uñas por efecto de los hongos. Esta afección oportunista tiene mayor incidencia a medida que aumenta la edad. La multiplicación de los hongos encuentra su medio idóneo en ambientes húmedos y cálidos (interior del guante), o si el trabajo requiere un contacto directo y frecuente con el agua. La onicomicosis, que se transmite de individuo a individuo, cursa con molestias iniciales, picor y un cambio estético progresivo del estado de las uñas. Cuando la afección está avanzada, las uñas cambian ostensiblemente su aspecto y forma. La infección en la punta de los dedos puede llegar a ser dolorosa y provocar la propia caída de la uña, que antes se habrá mostrado frágil y quebradiza. La onicomicosis tiene un tratamiento complicado, largo y pesado, por lo que la mejor profilaxis será prevenir su aparición. Ya lo sabemos: prevenir o lamentar. Tratemos de imaginar cómo se defenderá en el tajo un cocinero que haya desarrollado onicomicosis y sienta una insufrible comezón en la punta de los dedos cuando deba manipular pescados o viandas en su proceso de preparación antes de ser servidas al cliente. Pensemos además, en los riesgos higiénico-sanitarios que afronta el usuario del servicio.
Guantes: efecto barrera
El uso de guantes, por su efecto barrera, es la mejor solución para mantener la salud de las manos, evitar la contaminación cruzada y preservar la buena imagen que deben transmitir camareros y otro personal del sector de la hostelería-restauración.
Tomás Bodero, el único fabricante español especializado exclusivamente en el desarrollo de soluciones avanzadas para la protección de las manos, cuenta con un surtido específico para este sector, pudiéndose destacar las referencias 1024 y 334 LWR (son dediles) para el servicio de camareros; referencia 160, para limpieza;
Referencia 4800 H (protección frente a riesgos térmicos en la cocina).
Entre este surtido, destacamos la referencia 937 HRL BLK para horno asador. De color negro, esta manopla está disponible en las tallas 9 y 10, y se ha confeccionado con algodón resistente a la llama, forrado con punto de algodón e inserto de nitrilo-nylon. El puño, de 22 centímetros, es de algodón resistente a la llama, con forro de punto de algodón. Su excelente comportamiento frente a la llama, nivel 4, lo convierte en la opción ideal para el trabajo en entornos de temperaturas elevadas.
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