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Enrique Velázquez (Uniformes Costa del Sol): “Las normativas sobre seguridad e higiene han obligado a exigir más prestaciones a los productos”
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Esta empresa, que celebró su cincuenta aniversario el año pasado, proporciona, además del vestuario laboral, todo el equipamiento que el personal del sector de la alimentación necesita; significando este renglón la cuarta parte de su producción.
Enrique Velázquez, gerente de la empresa, nos complementa la información: “Suministramos prendas, calzado, guantes, mascarillas y cualquier otro tipo de accesorio, relacionado con la indumentaria, que nos solicite el cliente. Atribuimos un lote por persona, debidamente numerado e identificado. Y así lo hacemos cada vez que es necesario reponerlo, dado que la frecuencia de cambio suele ser de cuatro uniformes por año”.
A continuación le preguntamos al gerente su opinión sobre la evolución de este sector en los últimos años: “Actualmente, se le está dando al vestuario laboral una importancia que antes no se le daba. Las normativas sobre seguridad e higiene han obligado a exigir más prestaciones a los productos. El Ministerio de Sanidad formula las normas de higiene y el Ministerio de Trabajo las de seguridad o protección individual. La reglamentación lo abarca todo, incluso se establecen colores concretos de acuerdo a cada actividad, según su mayor o menor resistencia a determinadas manchas”.
Sobre los tejidos de mayor uso, Enrique Velázquez nos informa de que “la proporción que yo recomiendo es cincuenta por ciento algodón y cincuenta fibra. Aunque en muchos países de Europa, en este sector, se emplea el cien por cien algodón, pero entonces haría falta plancha. Otro aspecto importante es que las tinturas sean sólidas, para que soporten lejía, ya que la ropa que se mancha tiene que llevar lavados muy agresivos; también el tipo de hilatura cuenta en este aspecto”.
En cuanto al diseño, el gerente prosigue diciendo que “las prendas suelen ser batas, conjuntos de cazadora, pantalón y camisa, polos; aunque una mención aparte merece la ropa de frío, para entrar en cámaras o permanecer en salas muy refrigeradas, que es diferente en cada caso. A grandes rasgos, la indumentaria característica consiste en acolchados específicos homologados para soportar hasta veinte grados bajo cero. También se usan chalecos para las salas frías, porque confieren comodidad y protegen el cuerpo. Nos encontramos con otra variante en cuanto a la indumentaria para la manipulación de alimentos, se diseñan las prendas especiales que a veces tienen que llevar la cremallera o los botones ocultos, así como puños anti-atrapamiento”. Seguidamente, planteamos qué tipo de calzado es el más usado, a lo que el gerente nos responde que “proporcionamos botas antigrasa, cubrecalzados y, también, el zapato blanco en tejido lavable para lavadora. Antes el calzado era de piel y se descascarillaba con la humedad”.
En relación a quiénes son sus clientes más habituales, Enrique Velázquez nos expone que “entre nuestros mayores compradores se encuentran las cadenas de distribución en alimentación —supermercados, grandes superficies—, así como también las fábricas elaboradoras”.
Sin lugar a dudas, en distribución el componente estético es muy mucho más relevante que en otras actividades dentro del sector alimentario. Sobre este punto, el gerente nos expone: “Cada día que pasa, la moda se introduce con mayor fuerza en este ámbito. La imagen es una parte fundamental en la promoción de supermercados y grandes superficies. Ahora mismo, estamos confeccionando pantalones con la boca más ancha, cintura más baja, blusas entalladas en crepes, faldas y pantalones en lana fría, pero siempre con una pequeña proporción de lycra en la composición, de manera que, aunque las prendas sean ajustadas, puedan ceder al menor movimiento. Y, si bien en menor medida, en algunos puntos de venta de élite nos encargan incluso americanas para el personal”.
A la pregunta de por qué razón considera que un cliente se decide por su empresa, Enrique Velázquez puntualiza: “Quienes nos conocen saben que somos especialistas en la pequeña y mediana empresa, a la que brindamos un servicio a la medida. No hace falta que nos pidan grandes cantidades para aceptar un encargo especial. Cuando hay que vestir a veinte personas, entre las cuales hay dos que presentan complicaciones con respecto al tallaje y una que requiere de una confección especial, nosotros vestimos impecablemente a las veinte. Es lo que yo entiendo por personalizar el pedido; nosotros podemos afirmar que hacemos uniformes exclusivos. Esta es la razón por la que el departamento de diseño es vital para esta empresa”.
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