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Juan Vega (Uniformidad y Protección): “El rigor es nuestra consigna”
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Esta sociedad vallisoletana, constituida en 1998, se ocupa en la actualidad de la asesoría y suministro de vestuario profesional y equipos de protección a más de quinientas empresas, no solamente de la propia Comunidad Autónoma de Castilla y León, por proximidad, sino también de diversos puntos del territorio nacional.
Esta sociedad vallisoletana, constituida en 1998, se ocupa en la actualidad de la asesoría y suministro de vestuario profesional y equipos de protección a más de quinientas empresas, no solamente de la propia Comunidad Autónoma de Castilla y León, por proximidad, sino también de diversos puntos del territorio nacional.
Fuera de su zona de influencia, Uniformidad y Protección obtiene un buen volumen de ventas de la Comunidad de Madrid, Asturias y Cataluña, por orden de importancia. Una muestra palpable del rápido desarrollo de esta sociedad es que ya en el 2001 tuvo que doblar la superficie de sus instalaciones como resultado de su expansión. Para exponer sus productos, Uniformidad y Protección dispone de un amplio espacio dedicado a un show room, donde los clientes pueden hacerse una idea general y, a su vez, particularizar en los detalles de cada prenda. De acuerdo a sus crecientes necesidades, esta firma se ha preocupado también por dotarse de una gran capacidad de almacenamiento.
Juan Vega, gerente de la empresa, nos pone al tanto de las actividades de la firma, de sus progresos y de su proyección a corto y medio plazo. “Desde sus inicios, Uniformidad y Protección trabaja directamente con el cliente final, de ahí que uno de sus principales cometidos sea la labor de asesoría”, puntualiza.
A continuación, le pedimos al gerente que nos hable sobre el perfil de sus clientes. “Nuestro abanico es muy amplio, desde una empresa hasta una tienda. Desde el principio, creamos una estructura que diera cabida a cualquier tipo de cliente que tuviera la necesidad de vestuario profesional, porque nosotros, como especialistas, estamos en capacidad de dar la respuesta adecuada a cada caso”, y añade que “en relación a precios, funcionamos con una gran flexibilidad, porque nos abastecemos tanto de un tejido básico, pero muy correcto, como del más sofisticado tejido técnico”.
En el campo de la alimentación, los diversos clientes que tiene la empresa se encuentran en casi todas las actividades del sector. Comenzando por las propias fábricas de galletas, caramelos y golosinas, o también de pastas; siguiendo con los distribuidores, específicamente de alimentos y bebidas. Dentro del ámbito de los servicios, un buen ejemplo son las empresas de catering a las que dan servicio. “Nosotros hacemos un estudio sobre las necesidades existentes en cada puesto de trabajo para lograr un producto ajustado a la tarea que cada profesional desempeña”, nos expone Juan Vega.
Y prosigue: “Debido a que los quehaceres son muy diversos, el personal requiere de una indumentaria acorde con su actividad. No es lo mismo un operario que está frente a un horno que un trabajador cuya función es el almacenamiento de los alimentos, o el personal de catering trabajando a la vista de sus clientes; los principios para uniformarles son muy distintos. En este último caso, la incidencia de la moda es muy notable, como también lo es la aplicación al vestuario de la identidad corporativa de la empresa. Esta búsqueda de la diferenciación, por parte de los empresarios, conlleva a menudo la necesidad de fabricar modelos específicos, exclusivos para una firma”.
Seguidamente, el gerente también nos expone que “una de las particularidades de la uniformidad para el personal, que manipula los alimentos dentro de una empresa, es que el vestuario no debe de llevar botones ni bolsillos convencionales, mientras que el diseño tiene que reunir unas características especiales para que la prenda no pueda sufrir atrapamientos, por lo tanto se trata de un vestuario que requiere de un patronaje especial. Este punto es muy importante cuando un cliente quiere hacer determinados cambios para personalizar los uniformes, ya que no debe practicarse ningún tipo de variante que disminuya la funcionalidad y la comodidad de la vestimenta.
Otra cuestión a tomar en cuenta es que, en el manipulado de alimentos, se dan situaciones extremas en lo que a temperatura se refiere; cuando se trabaja con productos horneados o cocinados, el ambiente es cálido, por lo que los tejidos elegidos deben permitir la transpiración. En el caso opuesto, podemos encontrarnos con las salas de despiece que utilizan los mayoristas de carnes, cuyo nivel de temperatura, bajo, se acentúa cuando los operarios entran y salen de las cámaras frigoríficas. En este caso también se adecuan las prendas al ambiente.
Otro tejido que tiene un determinado protagonismo en este sector es el antimanchas, que se utiliza básicamente cuando hay contacto con productos que desprenden grasa. En realidad, dependiendo de la función a desempeñar, se utilizan o no los tejidos técnicos. Pero en general, puede decirse que la exigencia del cliente hacia el tejido de calidad es cada día mayor, y se incrementa cuando la empresa recurre al lavado industrial que, por otra parte, es cada vez más generalizado”.
A continuación nos interesamos por si Uniformidad y Protección suministra también al personal otro tipo de complementos que requiera, además de las prendas laborales; lo que Juan Vega nos aclara: “Acostumbramos a facilitar a las empresas todos los complementos necesarios, incluso equipos de protección laboral. Habitualmente, hacemos una entrega nominativa a cada operario de la dotación que le corresponde y siempre que la necesita”.
Sobre la forma de operar de la empresa, el gerente nos expone que “el rigor es nuestra consigna. Antes de ofrecer nuestros servicios, hacemos un análisis exhaustivo del sector al que vamos a dirigirnos, incluyendo la zona en que opera el cliente potencial. Después, a través del departamento comercial, contactamos con las empresas que revisten mayor interés y programamos una entrevista personal, en la que se lleva a cabo la presentación de empresa con todos los servicios que ofrece. Seguidamente, el equipo de ventas se encarga de recopilar un máximo de información del cliente y de su empresa, con la finalidad de asesorarle en profundidad. Lo cierto es que, en estos momentos, el nivel de exigencia es muy alto, en muchos casos requiere de la creación de una logística para cubrir las necesidades de la empresa, como por ejemplo puede ser el posicionar la mercancía en distintos puntos o el ir reponiéndola de una manera constante. Pero, este servicio pormenorizado responde a uno de los objetivos que nos propusimos desde nuestro comienzo, liberar al cliente de un máximo de problemas y responsabilidades”.
En relación a cómo ve la evolución del vestuario profesional dentro del sector de la alimentación, Juan Vega nos comenta con optimismo: “Cada día que pasa, empresarios y comités de empresa se preocupan más por la apariencia de su personal, que, por su parte, también ha adquirido unos determinados niveles de exigencia. Hoy el trabajador quiere sentirse cómodo en su tarea, exige que las prendas estén bien confeccionadas, con tejidos de calidad, y, aunque su trabajo discurra en el interior de una empresa, exige que su indumentaria le proporcione una buena apariencia.
Otra de las necesidades que se plantea a menudo, en los momentos actuales, es el diseño de la prenda femenina y de la prenda masculina separadamente, porque el unisex, por no ajustarse perfectamente a cada anatomía, reduciría la comodidad y tendría repercusión en el grado de satisfacción del usuario final. Hoy en día, el personal exige una prenda ajustada a su medida, que le siente bien”.
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