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No se anuncia, luego no existe
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| Imagínense que en estos últimos años de bonanza económica, 2004, 2005 o 2006, un fabricante hubiera decidido no ofrecer novedades, cerrar el grifo a la publicidad, no asistir a ferias y funcionar bajo mínimos. Con toda seguridad su empresa habría entrado en crisis. ¡En crisis y en la época de mayor consumo! Pues bien, ésta es la actitud que más se lleva en estos momentos. Claro que ahora sí hay crisis, pensarán ustedes. Bien, pero la forma de combatirla no es esconderse en el caparazón y esperar a que lleguen otros tiempos. Lo que hay que hacer es prepararse para recibirlos. Lo cierto es que un buen número de empresas anunciantes han desaparecido de los medios lo que con el tiempo hará que en el sector se pregunten si siguen existiendo.
Es lógico que en un periodo de austeridad como en el que nos toca vivir los valores cambien. Ahora las acciones que hay que emprender deben ser certeras y adecuadas a los tiempos. El cliente tiene que estar plenamente convencido de las ventajas de lo que le estamos ofreciendo, de lo contrario no se decidirá. Esto supone proponer productos adecuados al momento, sustituir parte de la publicidad de imagen por promociones, diferenciarse… Todo menos quedarse quietecito esperando a que amaine.
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