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Según Joaquín Mataix, gerente de Dian, “para comprender la incidencia del confort en el calzado sanitario actual, se hace necesario retroceder en el tiempo y analizar los distintos modelos que han ido apareciendo, cada vez más cómodos, que evolucionan también hacia la seguridad”.
A continuación, el gerente nos pone en antecedentes de que cuando Dian comenzó su actividad el colectivo de sanidad calzaba zuecos con base de madera que tenían muy buena aceptación. Su confort se basaba en la transpiración, la ergonomía de la planta de madera y su capacidad de absorción del sudor de la planta del pie. Posteriormente, estos zuecos se sustituyeron por otros con planta de piel y base de corcho, que dieron lugar a un calzado mucho más ligero y flexible, por lo tanto, muy confortable. Tras el protagonismo del corcho, aparecieron las suelas de materiales blandos, como el poliuretano, que ofrecían además propiedades de amortiguación y adherencia al suelo.
Sobre el resultado de esta evolución que se plasma en el calzado sanitario actual, Joaquín Mataix nos informa de que “con el tiempo, se demostró, mediante estudios de salud laboral, que un calzado cerrado en el talón y con una buena sujeción del calcáneo evitaba los accidentes laborales causados por torceduras o caídas, por lo tanto se redujo considerablemente el uso del zueco y se impuso una estructura cerrada, estilo zapato, Este tipo de calzado debe responder a la directiva 89/686/CEE sobre equipos de protección individual, por lo tanto tiene una garantía de seguridad”.
En esta metamorfosis que empieza con el zueco de madera y termina con el zapato cerrado, nos interesamos por conocer qué criterios se han impuesto: “No cabe duda de que el confort es el factor más valorado por el usuario de este tipo de calzado, pero también se ha tomado más en cuenta la seguridad. De ahora en adelante debemos ofrecer un producto extremadamente cómodo pero que cumpla con las normativas de seguridad actuales y futuras”.
Respecto a si se comercializan en el mercado productos que definidos como confortables no ofrecen garantías, el gerente subraya: “En estos momentos se fabrican zuecos en materiales demasiado blandos y ligeros que proporcionan una falsa sensación de confort, comprometiendo la estabilidad del trabajador al andar y que incluso pueden provocar lesiones. Además, este tipo de materiales suelen deformarse y desgastarse con mucha facilidad”.
Continua y necesaria inversión en I+D+i
Para conseguir un calzado sanitario con todas las garantías de confort y seguridad, Dian invierte de manera continuada en I+D+i. “Hacemos constantemente pruebas con diferentes materiales, como suelas que mejoran la amortiguación sin perjudicar la estabilidad al caminar. También utilizamos microfibras tanto en la parte externa del zapato como en el forro, que proporcionan una mayor transpiración que la piel y evitan la penetración de líquidos en el interior del calzado. Todos y cada uno de nuestros productos son sometidos a múltiples ensayos de laboratorio que aseguran y cuantifican el confort y seguridad del calzado, tales como la absorción de impactos para medir la amortiguación de las suelas; la idoneidad de la distribución de presiones plantares; el grado de confort; y la termografía para medir la temperatura interna y externa del zapato. Estos ensayos nos ayudan a seleccionar rigurosamente los materiales que mejor se comportan y son, a su vez, confortables. Puede afirmarse que seguimos trabajamos para mejorar el calzado del futuro”, concluye Joaquín Mataix.
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