Pamol inició su actividad en 1980, fabricando líneas de calzado sanitario y de comodidad de nivel medio-alto, con las zapaterías como lugar de venta preferente, un canal muy exigente en todos los sentidos, en el que dieron a conocer nuestra marca en el sector, como un producto fiable y de calidad. “En las zapaterías existe una oferta variada de calidad, pero principalmente conviven dos niveles: el calzado laboral de baja calidad (muy económico), normalmente el clásico zueco; y otro con un nivel superior y un concepto claro de la importancia que tiene la comodidad en el calzado, especialmente si es para trabajar, y que debe estar bien acabado, con buenas pieles, plantas anatómicas, pisos de calidad, etc”, nos comentan desde Pamol. El consumidor habitual de este tipo de calzado en este sector, normalmente es la persona que recibe un zapato de la empresa donde trabaja y por su baja calidad y nula comodidad, no lo utiliza y tiene que optar por comprar uno que cumpla con sus necesidades.
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En 1998, aprovechando su gran experiencia, de casi 2 décadas en el sector de la zapatería, es cuando Pamol comienza a hacer llegar su oferta directamente al sector laboral, poniendo en valor su bagaje como fabricante de calzado laboral de calidad, y siempre con la comodidad como piedra angular alrededor de la cual gira su concepto de producto.
“El primer objetivo que tenemos, al desarrollar un nuevo modelo, es estudiar las necesidades del consumidor: el lugar en el que desarrollará su actividad, condiciones ambientales del mismo, legislación especifica del sector, etc. Con estos parámetros podemos hacer un calzado laboral casi a la medida del usuario. A todo esto le añadimos nuestra experiencia de casi 30 años fabricando calzado cómodo y de calidad.
No cabe ninguna duda de que una persona que está trabajando ocho o diez horas diariamente, al final de su jornada laboral acusa el esfuerzo. La mejor forma de ayudarla es poner a su disposición un calzado que disminuya su cansancio. De esta forma no solo ayudamos al usuario, sino que también se beneficia la empresa, (mejor rendimiento del trabajador). Por este motivo es muy importante resaltar los aspectos positivos de un calzado cómodo, ligero y en definitiva de calidad”, nos explican desde la empresa.
Versatilidad de aplicaciones, componentes muy técnicos, y excelente servicio
Se hace necesario destacar que cuando nos referimos a calidad en los componentes de un zapato, en el caso de Pamol estamos hablando de:
• pieles tiernas y anapadas: porque éstas dan suavidad al andar, evitan dolores y molestas rozaduras
• pisos suaves y flexibles: que permiten caminar sin apenas sentir que se lleva un zapato, por la ligereza del mismo
• sistema de fabricación de inyección directa al corte: que hace que se puedan eliminar algunos elementos innecesarios y así se logra un menor peso del conjunto
• planta anatómica extraíble, para conseguir que el pié descanse en una superficie totalmente adaptada a la anatomía del pié
• pisos de poliuretano de baja densidad para amortiguar los impactos al caminar etc.
Todo ello configura un producto cómodo y duradero, aspecto este último muy importante a la hora de tomar una decisión, porque evidentemente la relación calidad-precio es una ecuación que queda totalmente condicionada por la duración del producto, la comodidad y el precio. Pero incluso en este caso, el precio es considerablemente más económico que en otros productos de inferior calidad.
Otro aspecto a destacar de Pamol Medic es su gran capacidad de stock, que le permite una entrega muy ágil, dentro de las 24/48 horas posteriores a la recepción del pedido. Actualmente, las líneas de producción de Pamol están orientadas fundamentalmente a diversos sectores como el hospitalario, hostelería, alimentación, vigilantes de seguridad, policía, personal de cocinas, etc. A estas gamas se añadirán en un futuro próximo otras con nuevos diseños, siempre teniendo en cuenta la importancia que tiene un calzado cómodo y duradero a la hora de trabajar, tanto para empleados como para la propia empresa.
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