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Workwear y Casualwear con muchos frentes en común
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La ropa laboral y la ropa casual parecen mantener una cada vez más estrecha relación. El vestuario de trabajo se transforma y adopta tendencias mientras que la ropa informal de calle toma como referencia prendas que por muchos años se consideraron de trabajo y que ahora son fashion.
El más claro ejemplo de indumentaria que va modificando sus condiciones de uso con el paso del tiempo lo tenemos en la ropa tejana. Atuendo de labradores y vaqueros norteamericanos desde el siglo XVIII, pasó en la segunda mitad del XX a convertirse en la forma contestataria de vestir de los jóvenes mientras que fue sofisticándose paulatinamente hasta llegar a ser la ropa imprescindible en el fondo de armario de personas de todas las edades. Hoy, en pleno siglo XXI, un estilo vaquero rústico de excelente diseño que entre otras prestaciones ofrece durabilidad y resistencia pasa de nuevo a formar parte del mundo laboral adoptando, eso sí, criterios de moda. Pantalones ajustados, algunas veces en algodón y strech, cazadoras y parkas preparadas para cualquier condición meteorológica, con bolsillos y compartimentos para facilitar al usuario sus funciones. Artículos cuyo uso ya comienza a extenderse entre los profesionales que desarrollan trabajos en el exterior.
Otras prendas que comparten sin lugar a dudas el casualwear y el workwear son chalecos, parkas y pantalones multibolsillo. Una prueba de esta tendencia la comprobamos hace un par de inviernos con la popularización de los modelos acolchados multicolores y en distintas fibras, tan aptos para el paseo como para el trabajo.
Ahora conjuntos, cazadoras, chaquetas, habitualmente con diseños inspirados en los equipos para la práctica de distintos deportes, atraen al público en general y son a la vez sinónimo de confort y resistencia. No es de extrañar que profesionales de distintos sectores se inclinen por estos atuendos porque se desmarcan de la clásica uniformidad laboral. Como tampoco debe de sorprendernos que se conviertan también en la indumentaria preferida por millones de ciudadanos para el tiempo de ocio.
No sabemos si es aventurado imaginar que a los detallistas de vestuario laboral se les presenta ahora la oportunidad de vestir también a esta franja de consumidores del casualwear más puro, los entusiastas de estas prendas multifunción y de las prestaciones que ofrecen, tanto para combatir el calor como el frío. Para este tipo de público el punto de atracción debería ser el escaparate, reservando para estas prendas una zona especial desmarcada del resto de vestuario laboral y con más aire de boutique. Llegar a un abanico más amplio de consumidores no puede tener nada de malo.
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