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Nos encontramos ante una empresa que cuenta con 50 años de experiencia en el sector, y que en la actualidad ofrece a sus clientes “todo lo relacionado con el vestuario para la industria: buzos, batas, camisas, etc”. Su Responsable, Alejandra Miguélez, nos habla de su sociedad: “Gracias a la calidad de nuestros productos contamos con la actual firmeza de nuestra posición en el sector. Diría que nuestro cliente es aquel que concede una gran importancia a la imagen, diseño, comodidad y al resultado final del producto, y que exige seriedad y profesionalidad, valorando especialmente que la empresa le facilite un asesoramiento veraz y preciso ante las consultas y propuestas que pueda plantear”.
Reciente concesión del certificado UNE-EN ISO 9001:2000 de AENOR
Miguélez afronta el reto de seguir cumpliendo las expectativas y exigencias técnicas del mercado, cada día mayores, avalada por la reciente concesión por parte de AENOR del certificado de registro de empresa, lo que viene a acreditar la eficacia del Sistema de Gestión de Calidad implantado de acuerdo con la norma UNE-EN ISO 9001:2000. Al hilo de este escrupuloso cumplimiento de las más exigentes normativas, que Miguélez tiene como prioridad, la interlocutora de la firma apostilla: “tenemos prendas específicas certificadas con la norma UNE-EN 471 de señalización de alta visibilidad; y vestuario completo en tejido técnico que cumple con UNE EN 531, de propagación limitada de la llama, calor convectivo y calor radiante; con UNE EN 348 frente a pequeñas salpicaduras de metal fundido y, con UNE-ENV 50.345 que protege contra el arco eléctrico en prendas de vestir con riesgo eléctrico. Además todas cumplen con los criterios generales de la Norma UNE EN 340: inocuidad, comodidad, ergonomía, encogimiento, tallaje, etc”
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Además de los factores comentados, Miguélez tiene como elementos básicos de diferenciación en el sector su gran experiencia, avalada por el medio siglo de actividad antes comentado, y la rapidez de sus entregas. Ahondando en este tema, nuestra entrevistada señala otra característica importante de la firma: “la elaboración de las prendas corre a cargo de personal fijo en plantilla, lo que garantiza una calidad difícil de obtener por otros medios. Además de fabricar vestuario, nos ofrecemos para colaborar, diseñando un vestuario único y práctico para cada empresa”.
“Con las nuevas normas, se prioriza la calidad del producto”
Consultamos a la Sra. Miguélez, cuál es, según su bagaje profesional, la frecuencia con la que las industrias cambian de uniforme, a lo que nos responde que “depende del tipo de industria. Normalmente se facilita a los empleados dos prendas anuales, mientras que el cambio de diseño se suele acometer cada dos o tres años”.
La interlocutora de Miguélez valora de la siguiente forma el sempiterno tema del ‘¿precio o calidad?’: “El precio del producto antes era determinante para la elección final que hacía el cliente. No obstante, la entrada en vigor de las nuevas reglamentaciones, ha motivado que la decisión del cliente tenga como prioridad que el producto cumpla unos rigurosos y exhaustivos controles de calidad. Los tejidos técnicos que utilizamos presentan un amplio abanico de propiedades de protección: oleófugos, antiácidos, antimanchas, térmicos y contra el arco eléctrico.
Dentro de los proyectos de la empresa se encuentra el de potenciar su faceta exportadora, y ampliar la gama de tejidos, la distinción más selecta –si cabe- entre los empleados que utilizan sus artículos mediante productos más sofisticados, y seguir progresando en el ámbito de la seguridad.
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