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Uniformes Costa del Sol: Cincuenta años de buen hacer


La firma celebra su cincuentenario con unas modernas instalaciones en el polígono industrial Alameda (Málaga) Enrique Velázquez, Director Gerente de Uniformes Costa del Sol, definió la inauguración de las nuevas instalaciones de la firma como la “culminación del esfuerzo de cincuenta años”. Velázquez tuvo un reconocimiento para los trabajadores de Uniformes Costa del Sol, de quienes afirmó que “son los responsables de la buena salud de la que disfruta la empresa”. El director gerente también hizo un emotivo recuerdo de su padre y fundador de la firma en los albores de la década de los cincuenta. La historia de la empresa está cuajada de ejemplos en los que se ha sabido hilar muy fino y cuidar los detalles con esmero.
La nueva central de la empresa de sastrería y vestuario profesional, ubicada en el polígono industrial Alameda, cuenta con 4.500 metros cuadrados, donde ofrece un servicio cuidado hasta el mínimo detalle para la satisfacción de la clientela. Coincidiendo con su cincuentenario, la empresa malagueña ha editado una presentación que recorre e ilustra su trayectoria a través de los apartados: “50 años al hilo”, “4.500 m2 de buena planta”, “Componente humano” y “Gama de productos”. Los textos y las imágenes de dicha presentación empresarial hablan de trabajo, fuerza imaginativa para afrontar los vaivenes de la economía por el futuro.
Una instalación funcional Las nuevas instalaciones totalizan 4.500 metros cuadrados construidos sobre una parcela de unos 3.000. Esta nueva central de la firma malagueña dispone de sala de ventas y exposición (la tienda tiene una superficie de más de 500 metros cuadrados, donde se puede encontrar un amplio surtido de tallas y colores), un taller de serigrafía y bordado, un taller de reparaciones urgentes, un almacén, y sesenta plazas de aparcamiento. El disponer de aparcamiento era una de las prioridades de la empresa para ahorrar tiempo y simplificar las gestiones de sus clientes. “Por devoción, haces cola en el cine o en un restaurante; pero ir a comprar es una obligación y vas resolver el trámite en el mínimo tiempo posible”, explica el director gerente, Enrique Velázquez. Las instalaciones, desarrolladas para permitir ampliaciones posteriores dependiendo de las necesidades, se han concebido para que proporcionen la máxima funcionalidad, contribuyendo a la comodidad de la clientela y la prestación de un buen servicio. Al respecto, el director gerente subraya que “quien no presta un servicio está abocado al fracaso. Los clientes no vienen porque no les quede más remedio, sino porque les resulta cómodo y agradable venir. Se trata de un autoservicio –añade- pero con una atención personalizada”. Un almacén de 2.000 metros cuadrados garantiza un stock suficiente para abastecer la tienda en todo momento. En la nueva instalación todo está pensado para que la compra se haga de una forma más práctica y funcional. En el propio edificio un sastre atiende a las personas que necesitan ropa especial o que quieren un diseño particular. El taller de reparaciones urgentes está integrado en estas nuevas instalaciones, mientras que las reparaciones que no son urgentes se realizan en un taller exterior. El nuevo edificio de Uniformes Costa del Sol viene a sumarse a la tienda de la calle Somera, de Málaga, y la sucursal de Marbella, instalaciones que reflejan la expansión de una firma que en la última década ha triplicado su facturación.
Producto y servicio Acorde con su compromiso de servicio y calidad, Uniformes Costa del Sol confecciona con los mejores materiales, ajustando costes y optimizando patrones para poder ofrecer los mejores precios y diseños al servicio de la imagen de cada empresa. El bordado, la serigrafía y los arreglos necesarios se hacen sobre la marcha en las mismas instalaciones. Junto a la ropa de imagen o vestuario profesional, la firma trabaja con materiales que cumplen los requisitos de seguridad, condición indispensable para la confección del vestuario de determinadas profesiones con riesgos elevados (soldadores, electricistas, etc.). La calidad se traduce en una estricta selección de tejidos con propiedades ignífugas, resistencia a los lavados sucesivos, solidez de los colores. La confección de vestuario de hostelería es una actividad esencial en el nacimiento y posterior desarrollo de la compañía. Con el paso de los años, y para evitar los ciclos de la industria hostelera, Uniformes Costa del Sol desarrolló vestuario para otras actividades, lo que le ha permitido mantener un ritmo de producción estable durante todo el ciclo anual. Si la empresa ha destacado por la calidad y variedad de sus servicios, el empleo de nuevas tecnologías ha permitido mejorar y ampliar la variedad de los mismos, entre los que podemos destacar: Confección y creación de diseños exclusivos por encargo. De este modo se satisfacen las demandas de los clientes más exigentes ofreciendo una combinación de los tejidos más adecuados para uso diario con los diseños y patrones más actuales, funcionales y cómodos. Servicio post-venta. Su función es ajustar las prendas al cliente. También se dispone de un servicio de compostura urgente para las personas que van a entrar a trabajar de inmediato y necesitan un uniforme sin demora. Asesoramiento sobre el tipo de tejido, la prenda más adecuada y el nivel de protección o indumentaria más útil para cada actividad según los requisitos del cliente. El éxito de esta empresa es una síntesis de tecnología y tradición. En sus 50 años de vida, Uniformes Costa del Sol ha ido adaptándose continuamente para convertirse en una empresa competitiva. El diseño por ordenador o la fabricación en cadenas de montaje con tecnología de vanguardia han sabido coexistir con el buen hacer artesanal. “Hay que mezclar la tecnología con el trabajo artesanal. Si tienes que vestir a una persona con unas medidas especiales tienes que tratarla de una forma especial”, asegura Enrique Velázquez. Por supuesto, en la mejora de los servicios de la empresa ha tenido que ver mucho la competencia, porque, según afirma Velázquez, “la competencia es lo que te hace estar pendiente de qué valor añadido puedes ofrecer a tu clientela”.
Uniformes Costa del Sol, hoy Hoy, como ayer, Uniformes Costa del Sol tiene entre sus objetivos prioritarios “diferenciar a cada empresa con una indumentaria que realce su imagen corporativa” y “crear prendas que se destaquen y sean atractivas para que los usuarios las luzcan con orgullo”. Con tal fin, la empresa pone el énfasis en diseños, patrones y calidad de los tejidos. El resultado es la elegancia de vestir prendas a medida, algo poco usual en la indumentaria de trabajo. La inauguración de las nuevas instalaciones rubrica una trayectoria ascendente y se convierte en una plataforma para proyectarse al futuro. José Velázquez, director del departamento de ventas, atribuye el logro al “deseo de ir creciendo y superándose día a día”. También subraya José Velázquez que “es un orgullo el ser partícipe de esta etapa que vive la empresa”. Actualmente, Uniformes Costa del Sol está estructurada en tres departamentos fundamentales: atención al cliente, ventas y administración. El departamento de atención al cliente presta un servicio personalizado a clientes especiales, asesorando y proponiendo diseños que solucionan necesidades y exigencias específicas de imagen corporativa. El departamento de ventas ofrece una extensa gama de productos según las últimas tendencias de la moda, aportando soluciones a cada pedido y equilibrando la relación calidad-precio. Por su parte, el departamento de administración analiza, planifica, organiza y gestiona el área de facturación y gestión de cobros con una avanzada plataforma tecnológica que estructura la información para hacer más dinámico el trabajo. Durante los últimos años la empresa ha llevado a cabo la modernización de la producción, respetando el componente artesanal como un valor añadido del producto. El primer cincuentenario de la compañía, una facturación anual superior a los tres millones de euros, un equipo humano de 30 personas y una amplia gama de productos y servicios son los pilares en los que descansa la vocación de futuro de Uniformes Costa del Sol. “Nuestras perspectivas de futuro son bastante halagüeñas, ya que las empresas están cada vez más concienciadas sobre la importancia de que sus empleados representen a la empresa con su vestimenta”, dice Francisco Durán, director del departamento de administración.
Cincuenta años cuidando los detalles A lo largo de su existencia, Uniformes Costa del Sol ha sabido ser útil, circunstancia que le ha permitido desarrollarse y superar los altibajos que registra toda actividad empresarial. Enrique Velázquez, uno de los hijos del fundador –con quien comparte el nombre- siempre ha puesto mucho énfasis en afirmar que “lo que mi padre nos ha enseñado es que tienes que ir adaptándote al mercado; tienes que prestar un servicio que la gente necesite. Por eso él organizó los recorridos por los pueblos, luego empezamos a visitar los hoteles”. La historia de la empresa es la crónica de una actividad en la que se ha hilado fino tanto en la confección como en la gestión de empresa. Uniformes Costa del Sol (inicialmente denominada Sastrería Costa del Sol) nació de la mano de Enrique Velázquez (padre del actual gerente) en 1953. El primer gran acierto del fundador fue encontrar nuevas formas de comercialización de sus productos a través de canales inéditos: los sastres auto-ventas de la empresa recorrían las localidades malagueñas en motocicleta, tomando medidas, mostrando géneros a domicilio y ofreciendo una atención personalizada. La popularidad de la empresa también se vio incrementada al aprovechar el tirón comercial de la denominación “Costa del Sol”, que pronto se convertiría en paradigma mundial de turismo de sol y playa. El “boom” turístico de la Costa del Sol supuso la gran oportunidad de fabricar uniformes para el mundo de la hostelería. En aquella época los hoteles habían de recurrir a las sastrerías para surtirse del vestuario de sus empleados. Un momento clave en la evolución de la empresa fue la inauguración del Hotel Pez Espada, el primer establecimiento de cinco estrellas gran lujo de la Costa del Sol, que confió la confección del vestuario laboral a Enrique Velázquez. Uniformes Costa del Sol afrontó las fases menos boyantes de la economía diversificando su producción para otras actividades y manteniendo activa la red de auto-ventas al pormenor. Los cambios en el sector de la moda y la competencia implacable del prêt-à-porter se afrontaron nuevamente poniendo el cuidado en los detalles: una sabia combinación de la confección de calidad con los arreglos a medida. De los siete hijos que tuvo Enrique Velázquez, seis se han incorporado como segunda generación que rige el destino de la empresa confeccionista. Su vocación de futuro es seguir ofreciendo la mejor combinación de calidad y diseño a través de una indumentaria profesional creada para potenciar la imagen corporativa de las empresas clientes.

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